¿La osteopatía, se dedica únicamente a solucionar los problemas de los huesos?

Es posible que sea la pregunta más frecuente que oímos en nuestras consultas. Ciertamente el nombre de la profesión puede inducir a error. El osteópata analiza todas las estructuras del cuerpo incluídos los huesos, articulaciones, músculos, tendones y ligamentos. Sin olvidar tampoco otros órganos, visceras, nervios y vasos, ya sean sanguíneos o linfáticos.

La conexión entre todos los diferentes tejidos, órganos y sistemas del cuerpo, es fundamental para entender, que todo problema funcional de la salud, produce un cambio en la protección o adaptación en la estructura, la cuál producirá alteraciones funcionales en la salud que a la larga pueden convertirse en patologías.

En resumen:
OSTEO (estructura) + PATHOS (sufrimiento)
Estudio de los daños producidos en la estructura.

OSTEO (estructura) + PATH (camino)
El camino a través de la estructura.

¿En qué se diferencia la osteopatía de la medicina convencional?

El objetivo fundamental del médico convencional es establecer un diagnóstico de la dolencia del paciente, focalizando su atención en un órgano o sistema desde la propia especialidad médica. El diagnóstico diferencial busca la patología en este sistema mediante análisis o pruebas complementarias, y se centra en todo aquello que ha superado los limites de la normalidad, planteando un tratamiento para suprimir este proceso de manera local y atacando las enfermedades con medicación o cirugía. Cuando el problema no es patológico sino funcional, se limita a calmar los síntomas con fármacos (analgésicos, anti-inflamatorios,etc..) bien conocidos por todos.

La diferencia fundamental con la osteopatía es que la misma no parte del análisis local por especialidades, sinó que el análisis es siempre global, buscando la causa lógica de la aparición de la sintomatología.

Entendemos el síntoma como una señal de alerta, que no hace falta suprimir sin encontrar previamente la causa responsable del mismo. Con la filosofía última de restablecer el equilibrio de las estructuras del cuerpo, para permitir una correcta circulación de todos los fluidos y activar el potencial de auto-regulación del propio organismo.

También re-equilibrando la estructura activamos también la función correspondiente a la misma. Esto en definitiva permitirá que el cuerpo normalice sus señales de alerta.

En osteopatía cada persona recibe un tratamiento diferente y ante una misma dolencia, se tienen muy en cuenta las características individuales.

En la medicina convencional, en cambio, están basados en la ciencia estadística i en los protocolos de actuación, generalmente todos los pacientes con la misma dolencia reciben el mismo tratamiento.

¿Es cierto que la osteopatía puede solucionar migrañas, cefaleas convencionales y neurálgicas?

Existen diferentes tipos de migrañas según las estructuras que desencadenan diferentes tipos de migrañas según las estructuras que desencadenan los síntomas. Pueden ser vasoconstrictores o vasodilatadores, podemos encontrar neuralgias por irritación del nervio de Arnold, afectación del nervio facial o del nervi trigemin.

Podemos encontrarnos hemicraniales o afectar a toda la cabeza. Pueden ir acompañadas de vómitos, fotofobia, intolerancia al ruido y son muy difíciles de sobre capacitar.

La osteopatía estudiará su caso y analizará entre otros elementos, las diferentes suturas craneales tapizadas sobre el tejido membranoso (meninge) a través del cuál fluyen vasos y nervios, y la retracción de los cuales puede irritar o comprimir estas estructuras y así facilitar la migraña, o la neuralgia.

En otros casos la causa puede ser metabólica i el objetivo del tratamiento será mejorar su circulación con consejos de alimentación que reducen la posibilidad de una reacción inflamatoria vascular, así como favorecer las vias de eliminación de toxinas del organismo.

Como siempre la capacidad de auto regulación marcará el pronóstico. En el caso de las cefaleas tensionales el porcentaje de éxito será muy elevado.

Tendrá una relación directa con los problemas vertebrales que afecten a la base del cráneo, a través de los músculos que se inserten en esta base y que pueden congestionar el drenaje venoso yugular, o bien producir un dolor reflejo por una simple contractura o trigger point.

¿Cómo trata la osteopatía la Hernia de Disco? "Me han planteado que me tengo que operar y me gustaría conocer una segunda opinión"

Probablemente su médico le ha realizado un TAC o un RNM y se ha determinado que usted tiene una hernia discal que está comprimiendo una raíz nerviosa y esto provoca principalmente su dolor. El procedimiento que va a seguir el osteópata es analizar las causas mecánicas que han ido forzando su columna en el nivel vertebral de la hernia durante mucho tiempo e intentará modificarlas.

Así mismo, cambiará el funcionamiento de su columna, descomprimiendo y restableciendo un equilibrio harmónico de las coberturas de su columna y de las presiones internas que soporten el sistema de lucha contra la fuerza de gravedad en la postura.

Dará la posibilidad al cuerpo de reducir el proceso inflamatorio local, deshidratar y cicatrizar de forma natural su hernia discal. Evitará así las condiciones para una recaída en cualquier otro nivel vertebral.

¿En qué puede ayudar la osteopatía a su bebé?

Su bebé puede recibir la ayuda de la osteopatía, desde su vida intrauterina. Para prevenir que ninguna mala posición, retracción o contracción alrededor del útero pueda alterar las presiones de líquidos internos, reducir su capacidad de movimientos, o la aportación de nutrientes adecuados, y se facilite además un canal del parto menos traumático.

Tu osteópata podrá verificar si tu bebé ha sufrido alguna retracción para protegerse de las contracciones uterinas, del proceso de encajado y del expulsivo del canal del parto, del uso de fórceps o ventosas, de posibles anoxias (falta de oxígeno) o sufrimiento fetal, e incluso los posibles efectos que pudieran derivarse de la anestesia epidural.

Teniendo presente que todos los huesos, incluídos los del cráneo, se forman, crecen y osifican, en función de las solicitaciones que reciban. Si un traumatismo o una presión excesiva produce una reacción de defensa, debe de relajarse lo más pronto posible esta solicitación incorrecta en la estructura para que al crecer y osificarse no dé problemas funcionales.

Esto, por ejemplo en la formación de las caderas, podría impedir un correcto gateo, en la formación de los pies podría implicar sufrir de pies cavos o planos, en la formación de la columna podría derivar hacia una desviación escoliótica en el adolescente, o en la formación del tórax inducir problemas en la capacidad respiratoria y cardiaca, etc.

A nivel digestivo una retracción de sus membranas puede facilitar cólicos intestinales o reflujos gastro-esofágicos que a la vez pueden facilitar las infecciones ORL o respiratorias.

Por otra parte, durante la osificación de los huesos del cráneo, y con las fontanelas aún abiertas se pueden generar alteraciones funcionales que pueden conllevar alteraciones en las suturas articulares, irritabilidad del sistema nervioso, insomnio, problemas de atención y rendimiento escolar, problemas de comportamiento, alteraciones en el ritmo de crecimiento, etc. También la osificación de los huesos del cráneo puede alterar la movilidad ocular y la formación de un correcto arco dental.

¿Puede la Osteopatía prevenir lesiones deportivas o mejorar el rendimiento atlético?

Las manipulaciones que realiza el osteópata van a regular la actividad tónica postural, es decir: van a optimizar el tono de los músculos en la postura previa al movimiento.

Todo deportista conoce la importancia de un correcto gesto. Las manipulaciones van a mejorar sus ejes de movimiento informando a los ligamentos del rango de movilidad más fisiológico.

Todo ello repercutirá en una mejora en la coordinación y en una menor probabilidad de lesiones musculares o ligamentosas.

Por otro lado, el desbloqueo de la movilidad torácica y costal, así como la mejora del movimiento del diafragma, pueden mejorar la capacidad respiratoria y cardiaca y por tanto la resistencia aeróbica al esfuerzo.

Su osteópata al mismo tiempo puede ofrecerle algunos consejos nutricionales para evitar una acidez metabólica que favorezca las lesiones musculares e impida una óptima recuperación al esfuerzo.

¿Puede la Osteopatía ayudar a un persona de 80 años que sufre dolores generalizados por el desgaste?

No existe un límite de edad para poder ayudar a un paciente en osteopatía. De hecho, el osteópata trata desde bebés hasta ancianos nonagenarios adaptando las técnicas a las necesidades particulares del paciente.

El proceso degenerativo es fisiológico con la edad, las sociedades modernas hemos conseguido aumentar nuestra esperanza de vida gracias a las condiciones higiénicas contra los procesos infecciosos y a una alimentación libre de carencias.

Nuestras articulaciones pierden el cartílago que las cubre y lubrica, nuestros discos y meniscos se secan y fisuran, nuestros huesos se descalcifican y se hacen frágiles, y nuestro rango de movimientos se reduce.

El mejor freno a este proceso es el MOVIMIENTO pues permite una buena circulación, mejora la calidad del líquido sinovial para las articulaciones, mantiene el tono muscular y ligamentoso, y es además el estímulo que necesitan los huesos para seguir resistiendo a las cargas mecánicas.

La ausencia de movimiento produce atrofia, isquemia, edema y finalmente necrosis o muerte del tejido.

Nuestro objetivo será poner aquellas estructuras desgastadas en el mejor equilibrio funcional posible y devolver un mejor rango de movilidad que permita activar de nuevo la circulación. Es importante minimizar la repercusión de todos los traumas vividos tras una larga vida de esfuerzos, y dar los consejos necesarios para mejorar la calidad de vida ( alimentación, ejercicios, horas de descanso, etc.).

¿Qué reacciones se pueden producir después de un tratamiento? ¿Cuánto se deben separar las visitas?

Una vez desbloqueadas las zonas de rigidez, de estancamiento vascular, etc., el cuerpo pone en marcha sus mecanismos de autorregulación lo que implica un gasto energético posterior. Tras una primera sensación de ligereza, alivio y quizás de ligero mareo, como una sensación flotante, es normal sentirse bastante agotado. La siguiente sensación puede ser un malestar general como si pasáramos un proceso gripal, difuso.

El cuerpo comienza a movilizar toxinas que habían sido estancadas para dirigirlas a las vías de eliminación, al tiempo que el sistema propioceptivo se reorganiza.

Todas estas reacciones pueden durar dos o tres días después de la primera visita. Pasadas dos semanas el balance del sistema neurovegetativo estará equilibrado, y nuestra capacidad de adaptación al estrés físico y mental habrá adquirido un nuevo potencial, que el osteópata podrá volver a valorar.

Por eso las visitas son espaciadas un tiempo mínimo en función del tratamiento que se haya realizado.

Las reacciones dependerán de la cronicidad y gravedad de los síntomas y de la constitución del paciente.

Serán más fuertes las reacciones en paciente alérgicos o con problemas más graves, mientras que otros pacientes se sentirán aliviados desde el primer momento.

La mayor parte de problemas funcionales tratados con osteopatía encontrarán una evidente mejora a partir de la segunda o tercera sesión, aunque pueden ser necesarias más visitas para recuperar el equilibrio óptimo en todas las estructuras. Una vez solucionado, una revisión periódica cada seis meses o una vez al año puede ser suficiente como prevención y mantenimiento.

¿Cuánto cuesta un tratamiento? ¿Lo cubren las mútuas?

El precio y la duración de un tratamiento de osteopatía puede variar en función del profesional que lo realiza y del problema que presente el paciente.

Estudios recientes (Consejería de Salud de la Generalidad de Cataluña 2008) han demostrado la eficiencia de los tratamientos de osteopatía en relación a otros enfoques.

Esto permite una mejora del cuadro en pocas sesiones, asociado a una disminución de la medicación necesaria.

Por lo tanto, supone una curación más rápida, una disminución de los efectos secundarios a la medicación y una disminución en el precio final del tratamiento.

En la actualidad, varias mutuas con pólizas de reembolso cubren los tratamientos de osteopatía.

Es recomendable que verifique previamente la cobertura de las mismas con su compañía.